“Pero bastaba mirar la copa del árbol para sentir que la voluntad ordenaba otra vez su caos, le imponía el dibujo del adagio que alguna vez ingresaría en el allegro final, accedería a una realidad digna de ese nombre”.
Si no hay voluntad, por lo tanto ¿tenderíamos al caos?... eso quiere decir que sólo si tenemos el deseo de orden, lo lograremos. ¿o te refieres a que solamente tenemos la sensación (o sentimiento) que algo se ordena, sin embargo, sigue igual que siempre?
El universo tiende al caos y sólo la voluntad lo lleva al orden, un orden real, no aparente. Imagino que el observador se alegra al sentir que también puede hacerlo con su pequeño mundo.
Si no hay voluntad, por lo tanto ¿tenderíamos al caos?... eso quiere decir que sólo si tenemos el deseo de orden, lo lograremos. ¿o te refieres a que solamente tenemos la sensación (o sentimiento) que algo se ordena, sin embargo, sigue igual que siempre?
ResponderEliminarEl universo tiende al caos y sólo la voluntad lo lleva al orden, un orden real, no aparente. Imagino que el observador se alegra al sentir que también puede hacerlo con su pequeño mundo.
ResponderEliminar