domingo, 28 de julio de 2019

Imperfección

Se prepara para darle a un blanco. Confiado, levanta su arco y lo tensa con su primera flecha; dispara. El blanco intacto, la flecha perdida. Sorprendido de su yerro, lo deja atrás rápidamente. Repite los movimientos; fija la vista en el blanco y dispara, esta vez apenas rozándolo. Seguro de sí mismo toma la siguiente flecha. Alza su arco por tercera vez tensándolo con firmeza, mantiene la respiración, agudiza su vista y dispara su última flecha. Sigue su trayectoria viendo cómo finalmente se pierde entre la hierba. No existía en su mente la posibilidad de fallar. Respira profundo y baja su arco. Con decepción comienza a caminar en busca de los tiros perdidos, pensando en qué será mejor, si cambiar de blanco, trabajar su técnica, o darse más oportunidades.